Los calcos de las víctimas de Pompeya: cómo se hicieron y qué sabemos ahora
Respuesta corta: los calcos no son cuerpos convertidos en piedra. La ceniza que sepultó Pompeya en el año 79 se endureció alrededor de los muertos; al descomponerse, los cuerpos dejaron huecos, y en 1863 el arqueólogo Giuseppe Fiorelli empezó a rellenarlos con yeso. Los esqueletos siguen dentro. En 2024 un estudio de ADN demostró que varias historias contadas sobre ellos durante más de un siglo eran falsas.
Cómo se hicieron
La mayoría de las víctimas de Pompeya no murió por la ceniza que caía, sino por las oleadas piroclásticas que llegaron después: avalanchas de gas y ceniza ardientes que recorrieron las calles. El material fino se depositó alrededor de los cuerpos y se endureció. Con el tiempo la carne se descompuso y dejó un hueco exacto en el depósito, con los huesos sueltos dentro.
La idea de Fiorelli fue localizar uno de esos huecos, perforarlo, verter yeso líquido y retirar el depósito una vez fraguado. Lo que salía era la forma de una persona en el momento de morir —pliegues de ropa, correas de sandalias, el perfil de una cara— con su propio esqueleto dentro del yeso. Después el método se perfeccionó, y algunos calcos recientes se han hecho con resina transparente.
Por qué las posturas son así
Muchos calcos tienen brazos y piernas flexionados, y suele leerse como un gesto de protección. A veces lo fue. Pero el calor extremo contrae los músculos y encoge las extremidades después de la muerte, así que la postura no siempre es un último gesto. Las manos sobre la cara, en cambio, aparecen una y otra vez.
Qué cambió el estudio de ADN
En 2024 un equipo dirigido desde la Universidad de Florencia, con genetistas de Harvard y del Instituto Max Planck, extrajo ADN de fragmentos de hueso dentro de varios calcos y publicó los resultados en Current Biology. Algunas de las historias más conocidas no sobrevivieron:
- En la Casa del Brazalete de Oro, a un adulto con un niño en brazos se le describía como madre. Era un hombre, sin parentesco con el niño.
- Una pareja abrazada que se creía madre e hija, o hermanas, incluía al menos a un hombre.
- Las personas analizadas tenían sobre todo ascendencia del Mediterráneo oriental, recordatorio de que Pompeya era un puerto cosmopolita.
El estudio confirmó además lo que sospechaban los restauradores: algunos calcos fueron remodelados en el pasado, quitando huesos y añadiendo varillas de metal. Son una prueba, pero una prueba manipulada.
Cuántos murieron
Nadie conoce la cifra total. En Pompeya se han hallado restos de bastante más de mil personas, y un tercio de la ciudad sigue sin excavar. Muchos habitantes se marcharon en la primera fase de la erupción; los de los calcos son sobre todo quienes se quedaron, se refugiaron o intentaron huir demasiado tarde. Siguen apareciendo hallazgos: en 2020 se hicieron los calcos de dos hombres en una villa de Civita Giuliana, a las afueras.
Dónde verlos
- El Huerto de los Fugitivos, junto a la Puerta de Nocera: trece personas que murieron juntas, el grupo más grande y el lugar más conmovedor de Pompeya.
- Los graneros del Foro: calcos tras rejas entre ánforas y hallazgos almacenados, incluido el perro encadenado.
- El Antiquarium, cerca de Porta Marina: calcos de personas y animales al final del recorrido del museo.
- También hay calcos sueltos en otros puntos del yacimiento, a veces en casas, a veces trasladados para exposiciones.
Una nota sobre la visita
Son restos humanos. Se pueden fotografiar y nadie te lo impedirá, pero a la mayoría los calcos del Huerto de los Fugitivos le piden más un momento de silencio que una foto. Si vas con niños, conviene decidir antes si ir y cómo.
Actualizado 2026-10-27